El Estrés acabará con tu pelo y tu salud. Mecanismo de acción y herramientas para controlarlo

«Entre el trabajo, la casa y los niños estoy agotada, y tanto estrés me está pasando factura», «¡No logro pegar ojo!», «La ansiedad por los exámenes me está provocando sarpullidos»...

En este mundo moderno nuestro, parece como si el estrés estuviese detrás de todo mal.

Y es así, o al menos detrás de un buen número de nuestros males: el estrés crónico, la ansiedad son los desencadenantes o agravantes de multitud de problemas de salud. La ciencia lo viene advirtiendo desde hace mucho tiempo.

También, claro, afecta al cabello, de hecho se trata de uno de los factores que están más relacionados con su caída.

El estrés tiene un porqué evolutivo, es un arma a la que nuestro cuerpo recurre en situaciones que considera de peligro con un fin: nuestra supervivencia.

El problema es que hacemos demasiado uso de él, aparece involuntariamente incluso en situaciones en las que no parece tener sentido alguno.

En este artículo te explicamos cómo funciona el estrés, cuál es su mecanismo básico de acción y te mostramos algunas herramientas para abordarlo y que aprendas a reducirlo.

Porque sí, aunque a menudo aparezcan de manera involuntaria, el estrés y la ansiedad pueden controlarse voluntariamente; hay mucho que puedes hacer para aliviar tus niveles de estrés.

Venga, tómate tan solo un momentito de tu estresada vida para leer esto.

Comenzamos por la teoría…

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Estrés: ¿cómo actúa en tu cuerpo? Mecanismo básico de acción

El cerebro tiene dos máximas.

Una es la «economía del esfuerzo»; es muy costoso movilizar recursos, mejor seguir como estoy —se resiste al cambio—. La otra es la supervivencia, que tiene todo que ver con el estrés.

 

La emoción que mueve el estrés es el miedo.

 

Ante un peligro, nuestro cuerpo genera unas señales bioquímicas que le hacen huir de él.

En el pasado, solía ser un peligro que nos costaba la vida: el ataque de una tribu enemiga, un animal salvaje del que era conveniente apartarse cuanto antes —que se lo digan a Leonardo DiCaprio en El renacido—, una repentina riada que arrasaba la aldea…

Y ese era el mecanismo, el camino bioquímico que el cuerpo seguía frente a una situación potencialmente peligrosa.

 

Peligro potencial → Miedo → Estrés → Huída → Salvar la vida

 

En el mundo de hoy esas situaciones de peligro ya prácticamente no se dan. Sin embargo, seguimos interpretando que muchos momentos de nuestra vida cotidiana son peligrosos para nosotros, para nuestra integridad física.

Internamente nuestras células actúan del mismo modo y siguen el mismo camino bioquímico que si estuviésemos ante la tribu enemiga, el oso grizzli de DiCaprio o cualquier otra situación de vida o muerte.

Cuando vemos a ese jefe que nos enerva tanto, cuando nos suena el móvil y no podemos atender la llamada, cuando el tráfico nos impide llegar a una cita, cuando nuestro hijo no nos hace caso y chilla y nos habla cuando estamos intentando mantener una conversación con otro adulto…

Todas estas son situaciones que nuestro cuerpo interpreta como potencialmente peligrosas.

 

Ante ellas, generamos las mencionadas señales bioquímicas que producen lo que conocemos como estrés.

 

La emoción que mueve este estrés, como decíamos antes, es el miedo. Miedo a morir. Pero obviamente se trata de un miedo infundado; nuestro ser físico no corre ningún peligro.

hombre joven estresado

Cómo afecta el estrés a tu cabello… y a otras muchas cosas

El estrés es uno de los factores más relacionados con la caída del cabello; con los efluvios y la alopecia androgénica, o calvicie común. Lo sabemos porque una vez «cortado» el estrés, el pelo normalmente deja de caerse.

Ante la situación de peligro, el cuerpo cierra los vasos sanguíneos periféricos. Se interrumpe el flujo de sangre.

¿Y qué hace con ella?

La envía toda a tus piernas, para que corras y te alejes del peligro.

Esta es la razón por la que el estrés afecta tanto al pelo; los folículos dejan de recibir la sangre, el oxígeno y los nutrientes que necesitan para un crecimiento saludable del cabello.

Además de «quitar» toda la sangre de los vasos periféricos, el estrés corta de raíz el sistema inmunitario (estudio, estudio, estudio). Lo más importante ya no es combatir esa infección, ese virus, lo primordial ahora es correr. Y los dos, combatir patógenos y correr, no pueden darse simultáneamente; si uno está en modo on, el otro está en off.

 

El estrés crónico anula pues el sistema inmune, y muchos problemas del cabello están relacionados con él.

Muchas enfermedades autoinmunes, como el SOP o el hipotiroidismo, causan efluvios.

 

Aunque que pierdas el pelo por estrés es posiblemente el menor de tus problemas. Niveles de estrés altos, que hacen que tengas el cortisol elevado y que tu sistema inmune esté deprimido, puede llevarte a descansar mal, estar irritable, tener malas digestiones, ser más susceptible a cualquier tipo de enfermedad —desde enfermedades autoinmunes a víricas— (revisión), entre muchos otros perjuicios.

Conque controlar tus niveles de estrés hará, no ya que dejes de perder y que recuperes cabello, que también, sino que tu salud en general mejore notablemente.

Y es que tu pelo es un reflejo de tu salud; perderlo es una consecuencia última, una señal que tu cuerpo te está dando de que existe un problema subyacente, ya sea estrés o cualquier otro.

Nota: el estrés es, además, uno de los dos problemas que más preocupan y nos reportan quienes nos seguís en SIIL. El otro es el picor del cuero cabelludo.

 

Estrés y picor son los factores que con mayor frecuencia presentan las personas, hombres y mujeres, que pierden pelo.

 

¿Qué hacer al respecto? Consejos para abordar y controlar tu estrés

Debido a millones de años de evolución viviendo en la naturaleza, estamos programados, nuestro ADN lo está, para actuar de la forma que hemos visto: con estrés ante el peligro. Nuestro cuerpo no entiende el mundo moderno, solo nuestro cerebro puede comprenderlo, y hemos de enseñarle que el estrés no debería prácticamente existir hoy día.

El estrés es opcional; tú decides tenerlo o no tenerlo.

Lo decides o bien de manera consciente o bien inconscientemente, es decir, tu cerebro lo decide por ti. En cualquier caso es una decisión y, por lo tanto, algo que puedes controlar.

Puedes «atacarlo» por dos vías: la vía mental o emocional y la vía física, esto es, mediante fármacos, nutrientes o hierbas que te ayuden a controlar las hormonas que se disparan durante el mismo o cómo tu cerebro lo gestiona.

Herramientas para controlar el estrés en tu día a día

He aquí algunas herramientas:

  • Estrés en pequeñas dosis. Sí, someterte a dosis pequeñas de estrés, paradójicamente, puede ayudarte a tener menos estrés. La explicación radica en que se desencadena un proceso llamado hormesis.

La hormesis es la adaptación a un peligro potencial. Es lo que sucede con algunos venenos, puedes tomarlos en pequeñas cantidades porque vas generando tolerancia.

«La dosis hace el veneno».

Si te sometes a situaciones estresantes, cuando tu cerebro detecte un peligro real, tu cuerpo reaccionará mucho mejor al estrés generado.

  • Ejercicio de alta intensidad. De alta intensidad porque requiere que toda tu atención esté centrada en el ejercicio; es difícil pensar en otra cosa cuando estás haciendo un sprint o un bull de crossfit, tienes que estar focalizado en ello. Se trata de un estrés muy elevado, intenso pero de corta duración, y tu cuerpo se acostumbra a estos niveles de estrés.

Además, el entrenamiento físico es un aliado para los trastornos de ansiedad y depresión (revisión sistemática, revisión, revisión).

  • El ayuno supone un estrés para el cuerpo, es un estresor. La falta de nutrientes hace que las células desencadenen esa cascada bioquímica que tiene como fin movilizar a nuestro cuerpo, en este caso para que busque nutrientes.

El ayuno intermitente reduce la ansiedad por vías antiinflamatorias (estudio reciente, revisión, estudio) y combinado con la suplementación con hierbas ayurvédicas como la Withania somnifera —que veremos enseguida— (estudio).

 

Vídeo de Albert sobre el ayuno intermitente para el cabello:

 

Recursos para introducirse en la práctica del ayuno intermitente:

Ayuno intermitente: Una solución flexible para perder peso, ganar salud y simplificar tu vida de Ángel Alegre y Marina Díaz,

La Guía del ayuno intermitente y la dieta cetogénica de Marcos Vázquez.

 

  • Gestión de la respiración y las emociones. Prácticas o técnicas como la meditación profunda, el yoga, el mindfulness o la respiración de Wim Hof.

 

 

El mindfulness es la forma en que la ciencia aborda los beneficios de la meditación, una «europeización» de la meditación —demasiado mística para el mundo occidental—.

Se trata de poner plena conciencia, plena atención en el momento presente, en lo que estás haciendo.

Muchos estudios científicos lo han demostrado: el mindfulness ayuda a mejorar cómo afrontamos la enfermedad, a potenciar el sistema inmunitario, tener más felicidad y, por supuesto, controlar el estrés y la ansiedad (estudio, revisión y metanálisis, metanálisis).

 

Recursos para introducirse en la meditación, el mindfulness y el enfoque mental: canales de YouTube de Mindful Science, de Mindfulness Online, de David Gómez Coach.

Qué tomar para mejorar tus niveles de estrés

En cuadros de estrés crónico, ansiedad o depresión, los médicos suelen recetar fármacos de tipo ansiolítico y antidepresivos.

Estos medicamentos actúan como relajantes, «atontan» y dejan somnoliento, «desconectan» el cerebro del cuerpo. Razones por las que más o menos funcionan para el estrés.

En cuanto a suplementación natural, la valeriana y la pasiflora son dos de las hierbas más conocidas y usadas para el estrés. Propician dicho efecto de los ansiolíticos y los antidepresivos, por lo que pueden servir para desconectar y conciliar el sueño pero no para el estrés crónico, el del día a día.

 

¿Qué tomar entonces que no te deje en ese estado y te permita mantener la atención plena?

 

Veamos:

  • Hipérico: un antidepresivo natural y relajante El hipérico (Hypericum perforatum), también conocido como hierba de San Juan, es una buena planta para el estrés crónico (estudio, estudio, estudio). Se puede tomar varias veces al día junto con agua, tiene un sabor agradable y no afecta a la mente, al poder de concentración, solo al cuerpo.

No obstante, han tenerse en cuenta las siguientes contraindicaciones: en las mujeres puede interactuar con los anticonceptivos orales y, puesto que hace que reaccionemos peor al sol, pueden salir manchas en la piel.

  • Ashwagandha y brahmi: la ashwagandha (Withania somnifera) es una planta con efecto neuroprotector y potencial ansiolítico, que «centra» la mente y reduce el estrés (estudio, estudio, estudio); el brahmi (Bacopa monnieri), un nootrópico natural, contiene unos compuestos llamados bacósidos que mejoran la transmisión sináptica cerebral y estimulan la capacidad cognitiva (revisión, estudio).

Dos buenas plantas para el estrés crónico, la ansiedad y también para la tristeza, la depresión y todo lo relacionado con el sistema emocional.

Son adaptógenos. Lo que significa que en función de la persona que los tome ejercen una u otra función; son capaces de regular tanto niveles altos, que bajan, como de aumentar niveles bajos de distintas funciones.

Si estás adormecido, pueden ayudarte a estar más activo; si estás muy estresado, a controlar tu estrés. Todo sin desconectar tu mente, estando despierto y perfectamente consciente pero llevando una vida mucho más relajada y centrada en el presente.

Se trata de hierbas muy económicas. Puedes adquirirlas en cápsulas y tomarlas de forma concentrada, cuando vas a sufrir el estrés —cuando acudes al trabajo, a mediodía, al acostarte por la noche— o durante el día, repartidas en varias tomas para tener más controlados tus niveles de estrés y de ansiedad durante el día.

El brahmi es, además, una planta que específicamente sirve para que el cabello crezca, es un potenciador del crecimiento del cabello. Por ello, está formulado en nuestro suplemento.

Ver ingredientes SIIL.

¿Y si el estrés se manifiesta a la hora de dormir?

  • Triptófano y melatonina: si no tienes problemas para quedarte dormido pero no descansas bien, la ashwagandha puede ayudarte; tómala en las dos horas anteriores a acostarte y en poco tiempo te proporcionará un descanso profundo y placentero. Pero si ya descansas bien y tu único problema viene a la hora de quedarte dormido, tus mejores aliados son el triptófano y la melatonina (estudio, estudio, artículo).

La primera es una hormona natural que se dispara al llegar la vigilia; cuando la luz solar se está yendo, aparece automáticamente para poner el cuerpo en modo descanso. El segundo es un aminoácido que interviene asimismo en la cascada bioquímica que nos conduce al sueño.

También para dormir son muy interesantes las gafas naranjas, que bloquean la luz azul, o sea, la luz artificial de los fluorescentes, la pantalla del móvil, el ordenador… Una vez la luz del sol se va y estás en penumbra, estas luces nos activan impidiendo que nuestro cuerpo entre en el estado natural de descanso al que entraría si habitásemos en la naturaleza.

¿Y qué gafas son esas?

Estas gafas:

 

 

¿Qué hay de los estimulantes…?

En caso de estrés, ansiedad, dificultad para conciliar el sueño y mal descanso, es recomendable controlar el consumo de estimulantes tales como la cafeína, el ginseng, el guaraná, etc.

Si necesitas un plus de energía sin excitación, puedes pasarte a nootrópicos/adaptógenos como:

  • el noni (Morinda citrifolia), con extraordinarias cualidades terapéuticas, entre ellas promover el bienestar físico y el equilibrio emocional o fortalecer el sistema inmune (revisión, revisión);
  • la maca (Lepidium meyenii), originaria de los Andes, Perú, donde ya los pobladores nativos la ingerían para mejorar sus capacidades físicas y mentales (estudio, revisión), o
  • la rodiola (Rhodiola rosea), eficaz para mejorar el estado de ánimo y tratar la depresión, como antiestrés, antifatiga y estimulante inmune (revisión, estudio).

En definitiva, la respiración, el deporte de intensidad, practicar el ayuno, si lo necesitas suplementos herbales, gafas naranjas que bloqueen la luz azul.... son herramientas, pequeños trucos que puedes poner en marcha para abordar y controlar tus niveles de estrés.

Porque reducir el estrés no solo hará que tengas más y mejor cabello, sino también un sistema inmunitario funcionando a pleno rendimiento y te permitirá afrontar mejor cualquier situación de la vida.

Autora Elisabeth Lahoz

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